El Zika es un virus que produce fiebre, malestar general, dolor en las articulaciones (principalmente de manos y pies), conjuntivitis y un brote en la piel que inicia en la cara y se extiende al cuerpo. Los síntomas suelen presentarse durante 5 a 7 días, aunque puede ser asintomático en el 60 a 80% de los casos.
El virus es transmitido por la picadura del mosquito, al igual que el Dengue y el Chikungunya.
El diagnóstico se realiza mediante un examen de sangre tomado dentro de los primeros 5 días desde el inicio de los síntomas; la muestra es remitida a la Secretaría de Salud.
No existe un tratamiento específico ni una vacuna para prevenirlo.
El manejo médico consiste en reposo, adecuada hidratación y acetaminofén (2 tabletas de 500 mg cada 8 horas) para mejorar los síntomas.
Durante el embarazo existe riesgo de microcefalia, una alteración en el desarrollo del cerebro del bebé (según estudios en Brasil), la cual puede ocasionar retraso mental. Por esta razón, las pacientes que han presentado Zika durante el embarazo deben llevar un control prenatal estricto y ser consideradas embarazo de alto riesgo.
Prevención de la picadura del mosquito
La prevención es la medida más importante para evitar adquirir el virus del Zika durante el embarazo. Se recomienda:
Evitar los espacios abiertos donde haya riesgo de picaduras de mosquito.
Utilizar anjeos o mallas en las ventanas y usar ropa de manga larga y pantalón para protegerse. También se recomienda fumigar la casa y alrededores para eliminar insectos.
Evitar depósitos o recipientes con agua en el hogar, ya que allí puede incubarse el mosquito.
Usar repelente para bebés aplicado en la ropa. Los repelentes que contienen DEET no deben aplicarse directamente sobre la piel durante el embarazo, ya que se absorben y pueden ser perjudiciales.
Consultar por emergencia en caso de sospecha de Zika durante el embarazo.