La salud ósea también forma parte del cuidado integral de la mujer durante la menopausia. La pérdida de densidad ósea puede comenzar antes de que aparezca cualquier síntoma y, precisamente por eso, la prevención y el seguimiento son fundamentales.
En los primeros años después de la última menstruación puede producirse una pérdida acelerada de densidad ósea. El problema es que este proceso suele avanzar en silencio: el hueso que se pierde no duele, no avisa y no da señales tempranas.
¿Qué ocurre con los huesos durante la menopausia?
El hueso no es una estructura fija; es un tejido vivo que se renueva constantemente. El estrógeno participa en el equilibrio entre las células que destruyen hueso y aquellas que lo forman. Cuando los niveles de estrógeno fluctúan y posteriormente disminuyen durante la menopausia, ese equilibrio puede alterarse y favorecer una mayor pérdida de tejido óseo.
De acuerdo con el material de la Dra. Lucy, durante los primeros dos años posteriores a la última menstruación puede perderse aproximadamente entre un 2 % y un 3 % de densidad ósea por año en la columna lumbar y entre un 1 % y un 2 % por año en el cuello del fémur.
Osteopenia y osteoporosis: ¿son lo mismo?
No. La osteopenia corresponde a una disminución de la densidad o masa ósea. Cuando la pérdida progresa y el tejido óseo se vuelve aún más delgado y debilitado, hablamos de osteoporosis, una condición que aumenta la susceptibilidad a las fracturas.
Factores que pueden aumentar el riesgo
Sedentarismo o falta de ejercicio.
Alimentación baja en proteína, calcio y vitamina D.
Consumo excesivo de alcohol o cafeína.
Tabaquismo.
Tratamientos para el cáncer de mama que disminuyen los estrógenos.
Uso de determinados medicamentos, entre ellos corticoides, anticonvulsivos, heparina y metotrexato.
Edad mayor de 65 años.
Bajo peso y complexión pequeña.
Otros factores individuales que deben evaluarse durante la consulta.
¿Cómo se evalúa la salud de tus huesos?
La valoración debe ser individualizada. Entre las herramientas mencionadas en el material se encuentran la densitometría ósea, la evaluación de la composición y fuerza corporal y la revisión de niveles de proteína, minerales y vitamina D.
¿Qué puedes hacer para cuidar tus huesos?
La prevención combina hábitos saludables, actividad física y valoración médica. Algunas de las recomendaciones incluidas en el material son:
Evitar fumar y limitar el consumo de alcohol.
Realizar ejercicio de manera regular, especialmente actividades con carga de peso y ejercicios de equilibrio.
Consumir suficiente proteína y alimentos fuente de calcio.
Mantener un aporte adecuado de vitamina D según la valoración individual.
Prevenir las caídas, especialmente a medida que aumenta la edad.
Consultar con el especialista para establecer si existe indicación de suplementación, terapia hormonal u otro tratamiento.
Alimentación y movimiento: aliados de tus huesos
Fuentes de calcio: yogur, queso, soya, sardinas, salmón, almendras, fríjoles blancos y lentejas.
Fuentes de vitamina D mencionadas en el material: huevo con yema, champiñones, salmón y atún.
Prevención de caídas: utilizar calzado cómodo y considerar apoyos como barandas en los baños.
¿Y la terapia hormonal?
La terapia de suplencia hormonal aparece entre las alternativas que pueden considerarse dentro del cuidado de la salud ósea. Su indicación no es igual para todas las mujeres y debe definirse de manera individual durante la consulta, teniendo en cuenta la historia clínica y las necesidades de cada paciente.
El hueso necesita atención activa. No esperes a que duela para empezar a cuidarlo.
La menopausia es una etapa para mirar tu salud de forma integral. Evaluar tus huesos, tu fuerza, tu alimentación y tus factores de riesgo permite tomar decisiones oportunas y diseñar un plan de cuidado pensado para ti.
Dra. Lucy Abdala Ginecología Especializada Citas por WhatsApp: 310 633 6314